No, no es (solo) el típico juego erótico para jugar en pareja. Es una baraja de cartas con una clara función: romper la rutina del día a día con retos llenos de humor. Puede que hayas visto algún que otro vídeo por redes con estas divertidas cartas llenas de mandatos y afirmaciones para sacar en el momento más inesperado. La dinámica es sencilla. Lo primero, establecer un tiempo de juego, que puede ser de varias horas, días, semanas... Repartir al azar el mismo número de cartas a cada jugador... y esperar a que alguien lance la primera. La parte contraria tiene que acatar lo que diga la carta, aunque siempre puede haber sorpresas y lanzar algún comodín que anule el mandato o le de la vuelta. ¿Y quién gana? Pues como todo buen juego de estrategia, al final estará claro quien ha salido perdiendo. -Imagenes Referenciales